lunes, 19 de junio de 2006
Se alquila con lindo jardín
Saina saltaba. Saina saltaba y cantaba. Saina saltaba y cantaba sobre la tumba. Saina saltaba y cantaba sobre la tumba ensangrentada. Saina saltaba y cantaba sobre la tumba ensangrentada de un hombre desconocido. Saina saltaba y cantaba sobre la tumba ensangrentada de un hombre desconocido, llena de flores. Saina saltaba y cantaba sobre la tumba ensangrentada de un hombre desconocido, llena de flores. Saina saltaba y cantaba sobre la tumba ensangrentada de un hombre desconocido, llena de flores recortadas del arbusto. Saina saltaba y cantaba sobre la tumba ensangrentada de un hombre desconocido, llena de flores recortadas del arbusto moribundo de su jardín... polisemia. Saina amaba al hombre muerto, el hombre muerto murió por ella y no es un decir. El arbusto del jardín vino con la casa pero lo regaban juntos. Las flores no tenían espinas. La tumba estaba en el jardín. El hombre murió, el arbusto muere, Saina deja de bailar y corre escapando a la muerte con la que vino la casa.
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