miércoles, 2 de marzo de 2005

31 grados centígrados

... y entonces, la garrafa de vidrio cayó sobre el mantel blanco tiñéndolo con el vino que contenía.
El sol brillaba inalterable, las nubes circundaban la atmósfera del planeta y los árboles permanecían de pie. Un insecto en un lugar de la tierra gritaba desesperado al ver a su hijo nacer entre tanta basura y carne fresca.
Ella caminaba por la acera de enfrente lamiendo su helado de lúcuma que enfriaba sus pecas y los hoyos de sus mejillas.
Él caminaba por la acera de enfrente intentando no pisar las líneas ni los sueños nocturnos de esa breve chica que pecosa y densa fingía sonar a campanillas.

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