jueves, 16 de setiembre de 2004

Knowledge

"No puedo marcarte el paso", decía mientras blandía el cigarrillo por los aires. Él la miraba extrañado sin entender. La colilla se precipitaba velozmente sobre el cenicero. Las cenizas se alborotaban con el viento. Sus ojos buscaban la mirada de él, que seguía mirando las manos blancas que lo reconfortaban tanto, y las extrañaba. "El problema es que no entiendes", dijo ella apoyándose en el respaldar de la silla. Era verano. Tú mirabas desde la otra mesa de otro café, mirabas. Y él te observaba apagar el cigarro en el piso, sorber lo último de café de la taza e irte. Nunca más volviste. "Entiendo", dijo mientras cruzaba la acera escuchando Billy Brag; la casa está vacía.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Todavia no te olvidas?

Elektro dijo...

no existe el olvido, sólo queda la resignificación

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