sábado, 7 de agosto de 2004

Cosiendo entrañas

Quién puede sentir hoy que las huellas dactilares que se quedan en las sábanas, le pertenecen. Que la piel ésta es de uno. La inhumana sensación de desprendimiento es la prolongación lógica del cielo gris, de la ausencia. La madera cruje y se derrumba. Sin embargo, una gran inercia se apodera de la mente, y el dolor es sólo un fino hilo que atraviesa el cuerpo por el lado izquierdo y se hace casi imposible determinar su recorrido.

1 comentario:

Onophrius dijo...

el dolor, como jode! J.

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