lunes, 24 de mayo de 2004

Say I´m sorry little devil

Era cuestión de ponerse al frente y esperar a que el sable atraviese mi cuerpo con un exacto corte diagonal. Con katana o sin ella, los ojos blandían una amenazante luz que enagenaban mis movimientos. Era otro el que estaba ahí. Otro el que inmovilizaba mi sangre. Y te miraba extrañado como si nunca te hubiera visto antes. Eras algo desconocido para ese otro ufanado de novedad. Y te conoció entre los destellos del zapping. Somos dos mitades, seccionadas por el espasmo de los filos de tu perpetua huída.

No hay comentarios.:

Archivo del Blog